Diagnóstico

Si bien, el diagnóstico puede no ser alentador, es nuestra tarea como lista CEIA detenernos a reflexionar acerca del entorno que nos rodea y a soñar con la carrera que queremos construir, para que así podamos guiar nuestra acción en torno a ella.

Creemos firmemente que nuestra carrera posee un gran valor profesional y que cumple un rol muy necesario en el país, pudiendo contribuir enormemente en su desarrollo. Sin embargo, actualmente la carrera no está siendo reconocida como tal, lo que provoca que no esté posicionada en el lugar que se merece dentro del sector productivo y empresarial de nuestro país. En síntesis, a nivel general, nuestra carrera está infravalorada. Y nosotros – los futuros profesionales con la mejor formación de nuestra área en el país – no nos podemos quedar ajenos a esta situación.

Hemos visto que uno de los grandes problemas existentes dentro de nuestra comunidad Universitaria es el individualismo. Si bien, la interdependencia entre cada uno de los estamentos es inmensa, existe una extendida falta de responsabilidad con el otro y peor aún, con las propias acciones. Cada uno vive y actúa en un total desarraigo, como si los otros no existiesen. Cuando las diferentes entidades de nuestra carrera se encuentran tan fragmentadas e incomunicadas, suele producirse la falta de espacios de encuentro.

La misma situación ocurre con las demás Universidades que imparten nuestra carrera a lo largo del país, siendo casi nula la interacción que tenemos con ellas. Hoy en día no existen los espacios para que los Centros de Estudiantes de las distintas Universidades se unan y trabajen en beneficio de la carrera.
Por otra parte, la gestión que realiza la Asociación de Estudiantes de Ciencias y Tecnologías de los Alimentos (ANECYTAL) es bastante deficiente, lo que dificulta aún más la comunicación y organización entre las Universidades.

La vida universitaria dentro de nuestra carrera es bastante deficiente: nos encontramos con una formación bastante apática que carece de actividades que escapen al currículum académico. No existe una cultura de compartir con compañeros de la carrera o de otras carreras, ni mucho menos la de realizar proyectos académicos, recreacionales o de formación en conjunto; lo cual impide el desarrollo integral de los estudiantes. Además, se realizan pocas actividades que nos permitan tener un acercamiento con la esencia de nuestra carrera, lo que muchas veces produce un desconocimiento de nuestras perspectivas profesionales. Adicionalmente, se desaprovecha muchísimo la posibilidad de trabajar con estudiantes de otras carreras, lo que representa una desventaja al momento de salir de la Universidad y entrar a trabajar a una sociedad interdisciplinaria.

Reconocemos el trabajo que realizado durante el año por el actual CEIA, el cual ha marcado un hito dentro de la orgánica de la carrera. Sin embargo, su gestión se ha visto condicionada por el Movimiento Estudiantil del cual todos hemos sido parte; razón por la cual, el CEIA ha debido focalizar sus esfuerzos en cumplir con la diligencia dentro de la Facultad.

Sin embargo, y a raíz de los acontecimientos que se han suscitado, nos hemos vuelto estudiantes con mayor capacidad crítica, y hemos podido vislumbrar la realidad de nuestra carrera más allá de lo meramente académico: La intensa carga horaria, la separación de la facultad en dos sedes y la falta de comunicación entre éstas impiden generar una real conexión entre todos los estamentos. Además, frente a los hechos negligentes en la industria alimentaria que se dan a conocer a la opinión pública, la presencia del Ingeniero en Alimentos es muy poco visible.

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